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jueves, 20 de noviembre de 2014
El circo de la farsa: más sobre Devoluciones en caliente.
¡Buenas tardes niños y niñas, padres y madres, abuelos y abuelas! ¡Pasen y vean otro nuevo espectáculo del Circo de la Farsa en el que se ha convertido este Gobierno cuando "legisla" sobre las devoluciones en caliente! ¡No se lo pierdan, espectáculo asegurado!

Este podría ser, sin exageraciones, el titular sobre la nueva vuelta de tuerca que el Gobierno pretende introducir sobre su “regulación” de las devoluciones en caliente, lo que les convierte en un circo en toda regla. Sí señor, el Circo de la Farsa. No cabe otro nombre.


No puede ser otro el calificativo a dar a esta cabezonería del Gobierno de hacer lo que no puede hacer. De legislar lo que no se puede legislar. De dar apariencia de legalidad a lo que no puede revestir legalidad y legitimidad jurídica alguna. Sin embargo, en esta continua cabezonería, como ya ocurriera con otros asuntos en los que la presión social parece haber hecho mella (aborto, privatizaciones, ¿tasas judiciales?), se atisba un mínimo paso atrás en sus pretensiones de querer incluir esa figura pseudo-jurídica de las devoluciones en calientes en la Ley de Extranjería.

En efecto, según las últimas noticias, el Gobierno retrocede en sus pretensiones de “legalizar” (repito, algo imposible) las devoluciones en caliente, solamente cuando los saltos de la valla se produzcan en grupo. En concreto, el nuevo texto pasa a ser el siguiente:

"Los extranjeros que sean detectados en la línea fronteriza de la demarcación territorial de Ceuta y Melilla mientras intentan superar, en grupo, los elementos de contención fronterizos para cruzar irregularmente la frontera podrán ser rechazados a fin de impedir su entrada ilegal en España".

De este nuevo texto, parece al menos que el Gobierno comienza a recuperar en parte la sensatez y el respeto por el Ordenamiento Jurídico nacional e internacional, así como por la propia Constitución. Y digo recuperar en parte porque, no obstante, quedan en el aire otras vulneraciones inherentes de Derechos Humanos en esta nueva propuesta, así como una serie de incógnitas sin aclarar.

Por lo que respecta a las vulneraciones de Derechos Humanos, parecer ser que el Gobierno, además de todas las violaciones referidas hasta el momento, hace oídos sordos a las interdicciones contenidas en Convenios Internacionales sobre prohibición de expulsiones colectivas de extranjeros, que es lo que se viene haciendo hasta ahora en Ceuta y Melilla sin reconocimiento de Derechos ni garantías jurídicas, y que es precisamente lo que el Gobierno pretende “regular” para saltos en grupo.

Entre los Convenios Internacionales que prohíben las expulsiones colectivas de extranjeros se encuentran el Protocolo 4º del Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales (Artículo 4: Quedan prohibidas las expulsiones colectivas de extranjeros”), la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea (Artículo 19.1: “Se prohíben las expulsiones colectivas”), la Carta Africana sobre Derechos Humanos (Artículo 12.5: “La expulsión masiva de extranjeros estará prohibida”), la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Artículo 22.9: “Es prohibida la expulsión colectiva de extranjeros”) o la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares (Artículo 22.9: “Los trabajadores migratorios y sus familiares no podrán ser objeto de medidas de expulsión colectiva. Cada caso de expulsión será examinado y decidido individualmente”), por ciento, todavía no ratificado por España.

Y que decir tiene la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que en sus Sentencias CONKA vs. BÉLGICA, de 5 de febrero de 2002 o HIRSI JAMAA Y OTROS vs. ITALIA, de 23 de febrero de 2002, delimita expresamente la prohibición de este tipo de expulsiones colectivas.    

Delimitadas, pues, las vulneraciones, vayamos ahora con las incógnitas.

¿Es de suponer que en el caso de aprobarse esta nueva Disposición Adicional Décima de la Ley de Extranjería, los saltos de la valla de manera individual recibirán el trato previsto para ello en la propia Ley de Extranjería, reconociéndose Derechos y garantías jurídicas? ¿O se seguirán realizando devoluciones en caliente, porque total, a estas alturas de la película que les quiten lo bailado…? ¿Qué entiende el Gobierno por grupo a estos efectos? ¿Dos personas son un grupo? ¿Tres? ¿Cuatro personas?

Si acudimos a la RAE, se define la palabra grupo como una “Pluralidad de seres o cosas que forman un conjunto”. ¿Y pluralidad? Si acudimos a su definición de pluralidad, se entiende como “Multitud, número grande de algunas cosas, o el mayor número de ellas”. ¿Y multitud? Pues bien, si finalmente acudimos a la definición de multitud, la RAE la concreta como “Número grande de personas o cosas”.

Siguiendo estas definiciones, y sin que el Gobierno haya entrado en detalle, ¿Qué se debe entender por grupo? ¿Entenderá el Gobierno que grupo, pluralidad, multitud, “número grande de personas”, son precisamente eso, un número grande de personas? ¿O en vez de aplicar las definiciones de la RAE hará uso del refranero español que dice: “Dos son compañía, tres son multitud”? ¿RAE o refranero? Mucho me temo que ganará lo segundo.

Y a todo esto, ¿recuperará el Gobierno la plena sensatez y dejará de representar el Circo de la Farsa intentando “legalizar” las devoluciones en caliente? O mejor aún, ¿dejará de llevarlas a cabo y de vulnerar la Constitución y los Tratados Internacionales sobre Derechos Humanos?  

En conclusión, y entre tantas preguntas e interrogantes: ¿será al final verdad, pues, ese sabio proverbio que dice: “el que hace la ley, hace la trampa”?

ALEJANDRO PEÑA PÉREZ
INFANTE & PEÑA ABOGADOS

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