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jueves, 30 de octubre de 2014
Declaración de Principios sobre ‘mi’ Derecho de Extranjería.
Parece ser que desde el Gobierno no paran de pensar que los ciudadanos somos tontos, que se nos puede manipular en esto de las migraciones. Después de todo el siniestro circo de las devoluciones en calientes que llevamos viendo desde hace meses, si hace unos días el Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, defendió la legalidad de este tipo de actuaciones, hoy, el Ministro de Interior, Fernández Díaz, aseguraba ante la Comisión de Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (nada más, y nada menos), que España cumple con su obligación de hacer frente a la presión migratoria "con pleno respeto a los derechos humanos".

Así es. Y como llevan haciendo desde hace meses, se quedan tan panchos.


Como vengo advirtiendo desde hace meses respecto a las devoluciones en caliente, que es totalmente identificable con cualquier valoración sobre políticas migratorias, parece que una mentira, a base de repetirla incesante e indecentemente, termina convirtiéndose en verdad.

Por ello, a veces me pregunto si realmente es tan complicado concebir una Política Migratoria tan incompatible con el Derecho, con el respeto a los Derechos Humanos, con una lógica humanitaria y humanista, en conclusión, un Derecho de Extranjería y una Política Migratoria basados en el simple sentido común.

Haciendo un ejercicio de reflexión, entiendo que este propósito no es tan complicado. Imaginar un Derecho de Extranjería partiendo del sentido común y del respeto a los Derechos Humanos no deber ser, como ocurre hoy día en España, la excepción, sino la regla general. El Derecho de Extranjería debe ser desde el minuto uno, totalmente garantista, en contra de una concepción restrictiva y represiva de Derechos y Libertades, que es más bien lo que tenemos hoy en día en España.

Partiendo de estas sencillas bases, y de mi humilde opinión en la materia, entiendo que los fundamentos sobre los que debería edificarse un Derecho de Extranjería realmente garantistas con los Derechos Humanos de todo inmigrante, esto es, lo que vendría a ser una Declaración de Principios sobre ‘mi’ Derecho de Extranjería, serían los siguientes:

1º.- Derecho de Extranjería y Derechos Humanos.

No es posible entender, y por tanto concebir y desarrollar, el Derecho de Extranjería si no es bajo el condicionante absoluto e irrenunciable del respeto a los Derechos Humanos, tanto es su concepción dada por la Constitución española, como en los Tratados y Convenios Internacionales en materia de Derechos Humanos de los que España es parte.


2º.- Respeto del Ordenamiento Jurídico nacional e internacional.

No basta con que Derechos Fundamentales y Derecho Humanos estén expresamente previstos y recogidos en el Derecho de Extranjería si por parte del Estado y las instituciones que lo representan no se obtiene un reconocimiento efectivo de estos Derechos. Esta violación del Derecho nacional e internacional por parte del Estado no solo provoca una absoluta inseguridad jurídica, sino además, la ausencia total de garantías, impropio de un Estado Democrático y Derecho.


3º.- In dubio pro inmigrante.

A diferencia de lo que ocurre actualmente (excepciones aparte), resulta imprescindible que la interpenetración del Derecho de Extranjería que en el día a día realizan las diferentes Administración competentes en la materia, resulte en todo caso, y siempre en caso de duda, favorable a los Derechos en intereses del inmigrante, desterrando cualquier tipo de interpretación restrictiva.

Se aboga, por tanto, por una interpretación y aplicación garantista del Derecho de Extranjería.


4º.- Derecho de Extranjería y políticas Migratorias:

Resulta necesario concebir las Políticas Migratorias, y por tanto el Derecho de Extranjería, desde dos aspectos fundamentales:

a) Respeto del Derecho a la vida digna en el propio país, dirigido al extranjero que se encuentra fuera de España, basado en el reconocimiento de una política activa, sana y eficaz de ayuda y cooperación al desarrollo que impida la situación indeseada de las migraciones forzosas por motivos económicos, políticos o humanitarios.           

b) Concepción humanitaria y humanista del Derecho de Extranjería, para el inmigrante que se encuentra en España, que reconozca plenamente sus Derechos y Garantías, ya sean residentes legales o se encuentren en situación irregular.


5º.- Inmigrante irregular como sujeto de Derechos Humanos.

Partiendo de la consolidada jurisprudencia constitucional, en relación a todo inmigrante como sujeto de Derecho Humanos inherentes a su condición como ser humano, resulta necesario el pleno reconocimiento de estos Derechos a todo inmigrante en situación irregular, al margen de convicciones políticas y criterios de oportunidad, sin que exista menoscabo de los mismos (como puede ser la limitación en el Derecho a la Educación, restricciones el en Derecho a la Asistencia Sanitaria, Seguridad jurídica, Tutela judicial efectiva, fácil acceso a vías de regularización permanentes, etc…).


6º.- Evitar situaciones de irregularidad sobrevenida.

El leitmotiv de todo Derecho de Extranjería debe ser en todo momento el implementar el acceso a la residencia legal, procurando el mantenimiento de este estatus jurídico. En consecuencia, resulta imprescindible la existencia de mecanismos flexibles encaminados a la consolidación del estatus como residente legal, evitando la caída en situaciones de irregularidad sobrevenida, especialmente en épocas de crisis económicas (de drásticas consecuencias para los trabajadores extranjeros).


7º.- Verdadero Derecho de Asilo y Protección Internacional.
         
Resulta imprescindible desarrollar y aplicar un Derecho de Asilo y Protección Internacional realmente benévolo, eficaz, veraz y respetuoso con la situación de las personas beneficiarias de estos estatutos. Resulta imprescindible desterrar el hermetismo y las restricciones que acompañan al reconocimiento del estatuto de refugiado, o subsidiariamente, al de protección internacional.


8º.- Gestionar de forma adecuada la inmigración laboral a medio-largo plazo.

Resulta imprescindible saber gestionar de manera adecuada la inmigración laboral, ya sea en origen como la existen en España en economía sumergida, especialmente si se tiene en cuenta las expectativas de futuro para España, marcadas por la baja natalidad, el descenso de población y el incremento del envejecimiento de la población (INE).


9º.- Derecho Sancionador con mayores garantías.

Resulta necesario ponderar y dotar de proporcionalidad al Derecho sancionador previsto en el Derecho de Extranjería, derivado de su estatus de simples sanciones administrativas.

Una mención especial merece la sanción de expulsión, que, entre otras medidas, debe ser redefinida como sanción excepcional, como mayores garantías jurídicas y de defensa, procedimientos menos sumarios, y bajo un reconocimiento expreso de inejecutabilidad de este tipo de actos administrativos hasta que no recaiga resolución firme en vía judicial que homologue la conformidad a Derecho de esta medida.


10º.- Deslegitimación de los CIEs.

En una regulación del Derecho de Extranjería bajo el prisma de los Derechos Humanos, los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIEs) existentes actualmente no tiene cabida legal ni legitima en un Estado de Derecho.

Resulta ineludible e inevitable su clausura inmediata hasta tanto en cuanto no sea posible la concepción de un CIE bajo el respeto más absoluto de los Derecho Humanos, si ello es posible. En su ausencia, y en los supuestos en los que la ejecución de una expulsión sea imperativa, se dotarán de otro tipo de medios menos coercitivos y reclusivos para llevarla a cabo.

________


Este simple decálogo, esta Declaración de Principios sobre ‘mi’ Derecho de Extranjería, que evidentemente necesita de desarrollo en todos sus aspectos, parte de una concepción irrenunciable del Derecho de Extranjería en relación, no solo con el respeto de los Derechos Humanos derivados de la Constitución y de Tratados y Convenios Internacionales en la materia y de los que España es parte, sino de forma básica y primordial con el sentido común.

En consecuencia, y después de lo expuesto hasta el momento, solo llego a una única conclusión: otro Derecho de Extranjería es posible.


ALEJANDRO PEÑA PÉREZ
INFANTE & PEÑA ABOGADOS

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