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jueves, 5 de junio de 2014
Islote Perejil y tambores de guerra.
Como no existía ya polémica suficiente con las devoluciones en caliente realizadas por la Guardia Civil a través de las vallas de Ceuta y Melilla, vulnerando de forma flagrante la Ley de Extranjería, esta semana se vuelve a dar una situación idéntica pero con escenario diferente: el Islote de Perejil.

Parece que fue ayer cuando el Ministro de Defensa, Federico Trillo, pusiera el grito en el cielo tras la invasión por Marruecos de un peñasco de mala muerte, que hasta entonces era desconocido en el panorama nacional e internacional. Rasgadas las vestiduras, el orgullo patrio no podía permitir que nuestro vecino africano perturbara el plácido retiro del que disfrutaban las escasas cabras que habitaban el islote. Tras días de angustia nacional, las aguas volvieron a su cauce, y toda España pudo respirar por la recuperación de la soberanía nacional de ese ‘punto estratégico’ del paso del Estrecho, pasando página de uno de los momentos más tensos de nuestra historia reciente.


Ironías aparte, los tiempos, sin embargo, ya no son los que eran… Ahora se deja abandonados a su suerte a una madre inmigrante con un bebé durante más de 12 horas. Incluso se permite que la policía marroquí pueda llegar a sus anchas por esas tierras soberanas para llevara cabo nuevas devoluciones en caliente ante la mirada insólita de los medios y ONGs, y el distraído atisbo (nuevamente) del Ministerio del Interior y la Guardia Civil.

No importa que esta situación, la de las devoluciones en caliente y la vulneración por el Estado de la Ley de Extranjería, se venga denunciando de manera abrumadora en estos últimos meses. No importa. El Ministerio del Interior y la Guardia Civil hacen oídos sordos y siguen actuando al margen del Ordenamiento Jurídico.

Ante este panorama desolador para los Derechos Humanos de los inmigrantes, uno se pregunta si realmente se está haciendo suficiente para zanjar de una vez por todos estos actos ilegales, delitos de Estado en muchos casos. Quizás no baste ya con la denuncia pública en medios de comunicación y redes sociales. Quizás haya llegado el momento de tomar medidas más drásticas, dentro de la legalidad vigente, por supuesto (no se nos debe confundir con estos malhechores y forajidos). Quizás, es el momento de dejar de apuntar tan alto, a la cúspide, y empezar a señalar con el dedo y a pedir responsabilidades (disciplinaria e incluso penal) a aquellos que con sus actos manifiestamente ilegales vulneran los Derechos Humanos de los inmigrantes. En efecto, me refiero a los autores materiales de estos hechos ilegales (o delictivos), y no a sus autores intelectuales. Al que ejecuta, no al que da la orden.

Quizás ha llegado el día en el que, para evitar que se sigan perpetuando este tipo de actuaciones, no se debe señalar al Ministro de Interior o al Director de la Guardia Civil; a lo mejor ya ha llegado el día de dirigirse contra el agente de la Guardia Civil que agarra al inmigrante por el brazo y lo lleva hacia la puerta abierta en la valla fronteriza para entregarlo a la policía marroquí y consumar la devolución en caliente contraria a la Ley de Extranjería, por tanto ilegal (y desde mi punto de vista, incluso constitutiva de delito y de sanción disciplinaria a este agente de la autoridad en el ejercicio de sus funciones).

Y lo mismo cabe decir de la policía marroquí que vulnera, como autor y cómplice, la Ley de Extranjería y el Código Penal español.

En estos casos, la responsabilidad (disciplinaria y penal) resulta más evidente que si uno intenta ir contra la cúpula, contra los Señores de despacho. Puede resultar muy drástico, lo sé, pero después de la vulneración perenne de Derechos Humanos que se está llevando a cabo en la frontera sur de España, a lo mejor es el único camino de salida para frenar estos ilícitos de Estado que no cesan y que no tiene visos de que vayan a cesar.

Quizás este nuevo artículo sea una simple reflexión y no pretenda ir más allá de mover conciencias y despertar cautelas.

Quizás sea solo eso, un simple aviso.

O quizás no…

ALEJANDRO PEÑA PÉREZ
INFANTE & PEÑA ABOGADOS

1 comentario:

  1. Qué bien escribes!!! Sigue así. Una amiga

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