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jueves, 27 de marzo de 2014
Análisis crítico del nuevo Reglamento sobre los CIEs.
El día 15 de Marzo, se publicó en el BOE el Real Decreto 162/2014, de 14 de marzo, por el que se aprueba el reglamento de funcionamiento y régimen interior de los Centros de Internamiento de Extranjeros. Su entrada en vigor no ha dejado indiferente a nadie, y muchos han sido los sectores que ya se han pronunciado respecto al contenido del mismo.

Estudiado el contenido de este nuevo Reglamento sobre los CIEs, al igual que la gran mayoría, no tengo otra opción que mostrar mi rechazo más absoluto por esta regulación de unos Centros de reclusión de extranjeros, que primero, no deberían de existir, y segundo, aprueba un Reglamento que ya nace viciado por la evidente y contrastada vulneración de los Derechos contenidos en esta nueva normativa.


Partiendo de estos extremos, y de esta sencilla valoración previa, mi apreciación crítica del Real Decreto 162/2014, y las conclusiones a las que he llegado, son las siguientes:


1º.- “RECONOCIMIENTO” DE QUE LOS CIES NO SON RECINTOS RESPETUOSOS CON LA DIGNIDAD HUMANA.

Aunque parezca mentira, sorprende que la Exposición de Motivos del RD 162/2014 comience por afirmar que “la experiencia adquirida desde la implantación de los centros de internamiento, tanto desde el ámbito del Ministerio del Interior como desde el enfoque aportado por diversos organismos ajenos a dicho departamento y movimientos y colectivos sociales de distinta índole, aconsejan que los centros en los que se hallan los extranjeros deban sufrir una profunda reforma que traslade esos cambios demandados a la propia estructura y funcionamiento de los mismos”.

Partiendo de esta premisa, es necesario recordar que la labor de estos colectivos sociales, como los llama el legislador, y que incluyen entre otros a ONGs, agentes sociales, abogados, Oficina del Defensor del Pueblo o el Comité Europeo para la Prevención de la Tortura y de las Penas o Tratos Inhumanos o Degradantes, ha sido la denuncia sistemática de los CIEs, motivado fundamentalmente, por la violación del Derechos Humanos (para saber más puedes leer mi artículo ‘CIEs en España: Al margen de los Derechos Humanos’).

No obstante, esta “profunda reforma” que se pregona en la Exposición de Motivos, no tiene su reflejo, desgraciadamente, en el texto del RD 162/2014. En su día, definí los CIEs como un centro de reclusión de extranjeros donde se priva a un ser humano de libertad y del ejercicio legítimo de otros Derechos Humanos (por una mera sanción administrativa), y donde existe elevadas probabilidades de sufrir actos de tortura, malos tratos, violación sexual, humillaciones, vejaciones, e incluso la muerte.

Esta definición, a pesar de la aprobación del RD 162/2014, a día de hoy no ha cambiado.


2º.- CENTRO NO PENITENCIARIO.

Al igual que la definición que de los CIEs hace la Ley de Extranjería  (Artículo 62.1 bis), el Reglamento en su Artículo 1.2 define estos centros como “establecimientos públicos de carácter no penitenciario”.

Esta definición, definición teórica, resulta carente de sentido y razón en tanto en cuanto no viene respaldada por la realidad. Partimos, por tanto, de una premisa inexistente, lo que hace que, como se dijo anteriormente, el Reglamento nazca ya viciado desde un inicio.


3º.- EN CONSECUENCIA: CRIMINALIZACIÓN (Y ESTIGMATIZACIÓN) DEL INMIGRANTE.

La realidad demuestra que en la práctica no se cumple el Principio de Proporcionalidad estipulado en el Artículo 1.4 del RD 162/2014, ni “el de intervención menos restrictiva y el de atención especializada a personas vulnerables [que] regirán, entre otros, la gestión de los centros”.

Dicha afirmación queda en evidencia cuando las decisiones (judiciales) no responden efectivamente a ese marcado carácter restrictivo. O cuando en la delimitación de “personas vulnerables” que contiene dicho precepto se excluye de forma premeditada supuestos de evidente y eminente arraigo, como son, a modo de ejemplo, el ser padre, madre o hijo de un ciudadano de nacionalidad española; o tener un marcado arraigo social, familiar, laboral, etc… en España.

(Según se desprende del reciente Informe de Pueblos Unidos, ‘CIE, Criminalizados, Internados, Expulsados’, sobre el CIE de Aluche, Madrid, de 300 extranjeros visitados en dicho CIE, al menos 30 tenían hijos menores españoles y 37 tenían hijos menores extranjeros, nacidos en España en su mayoría).

A esta situación hay que sumar el hecho de que no se imponga de manera imperativa la separación entre extranjeros irregulares y extranjeros condenados penalmente (Artículo 7.3: “se procurará que las instalaciones permitan la separación…”).

Este “se procurará”, el cual sorprende que no resulta obligatorio para los CIEs, redunda precisamente en esa generalización, criminalización y estigmatización del inmigrante, sin distinguir entre el extranjero recluido por una simple sanción administrativa y el que lo está por una condena penal.


4º.- ESTRUCTURA Y ORGANIZACIÓN INADECUADA.

Como ya se ha denunciado, el RD 162/2014 ha perdido la oportunidad de adecuar estos centros de reclusión a la realidad social y humana para los cuales deberían estar “previstos”.

Se deja en manos de la policía la dirección, coordinación, gestión, inspección, vigilancia y seguridad de los CIEs (Artículo 3), quedando en manos de la Administración general del Estado y de las ONGs la administración (¿?) y las condiciones sanitarias y sociales.

¿No responde precisamente este tipo de estructura y organización, asentada sobre funcionario policial, a lo que es y debe ser un Centro Penitenciario? ¿No hubiera resultado más sensato, lógico, razonable y humanitario que la dirección, coordinación, gestión e inspección de los CIEs hubiera recaído bajo competencia del funcionariado no adscrito al Cuerpo Nacional de Policía, como ocurre con cualquier otra entidad o Administración Publica? Tendría algo de sentido que se les asigne a la policía labores de seguridad o vigilancia, ¿pero dirección, coordinación, gestión, inspección?

¿Por qué los inmigrantes recluidos en los CIEs, administrados al fin y al cabo, no son tratados como el resto de administrados en su relación con una Administración Publica, más aun si se pregona que los CIEs no tienen carácter penitenciario?


5º.- ¿CIES PROVISIONALES?

¿Alguien puede explicarme que es esto de los CIEs provisionales? Si ya se parte de la premisa de que los CIEs que existen en España no cumplen con las exigencias propias de este Reglamento, ¿qué hace pensar que un CIE habilitado ad hoc, e improvisado sobre la marcha, sí es merecedor de este indulto (Artículo 5: “Cuando concurran situaciones de emergencia que desborden la capacidad de los centros, podrán habilitarse otros centros de ingreso temporal o provisional…”)?

Estas dudas sobre la existencia de los CIEs provisionales resultan más alarmantes cuando a estos CIEs de “quita y pon” no se les exige que cumplan con las obligaciones contenidas en el RD 162/2014 (Artículo 5: “…podrán habilitarse otros centros de ingreso temporal o provisional procurando que sus instalaciones y servicios sean similares a los de los centros…”).

De nuevo, una puerta abierta a la existencia de CIEs carentes de condiciones para albergar a seres humanos. ¿…?


6º.- CONTINÚA LA SITUACIÓN DE DESINFORMACIÓN DEL INMIGRANTE RECLUIDO.

Sorprende especialmente que el texto del RD 162/2014, y más concretamente, su Artículo 37, que regula las condiciones de cese de reclusión en los CIEs, salida del mismo y ejecución de la orden de expulsión, no contemple expresamente mención alguna relativa a la comunicación previa y anticipada al afectado del momento en el que va a ser expulsado de España.

Esta situación de desinformación sigue vulnerando la dignidad de la persona al negar el Derecho a conocer el día y el momento en el que va a ser expulsado. Partiendo del texto del RD 162/2014, cabe preguntarse dónde quedan las obligaciones impuestas judicialmente a los CIEs de comunicar el día exacto de ejecución (Auto de los Juzgados de Instrucción Nº 6, 19 y 20 de Madrid, de fecha 27 de febrerode 2012, y Auto del Juzgado de Instrucción Nº 3 de Valencia, de fecha 9 de Mayo de 2011.


7º.- HORARIOS Y VISITAS.

Por lo que respecta a los horarios, dispone el Artículo 40.3 del Reglamento que “El tiempo se distribuirá de manera que se garanticen ocho horas diarias para el descanso nocturno, así como, al menos, cuatro horas de paseo diurno”.

Si bien el Reglamento no habla en ningún momento de celdas, la realidad demuestra que los CIEs no tienen habitaciones, sino precisamente celdas para reclusos. Vuelvo a reiterar una vez más que no resulta compatible una concepción de los CIEs como centros no penitenciarios cuando la posibilidad de “paseo diurno” (esto es, libertad pura y dura dentro del CIE) solo queda limitada a cuatro horas al día.

Más de lo mismo si nos referimos a la regulación del régimen de visitas contenido en el Artículo 41 del Reglamento. Si uno lee con detenimiento dicho precepto, observa claramente que:

- No se aseguran el poder recibir visitas de varios familiares al mismo tiempo (Artículo 41.4: “El número de personas que podrá simultanear la comunicación con un mismo extranjero se determinará en las normas de régimen interior, dependiendo de las características y posibilidades de cada centro”).

No se garantiza el Derecho a la intimidad, en tanto en cuanto las visitas “salvo resolución judicial en contrario, se realizarán con vigilancia meramente visual” (Artículo 41.5).

No se reconoce expresamente el contacto corporal en las visitas (un beso, un abrazo, una caricia por parte un familiar o un ser querido).

No se reconoce expresamente los encuentros íntimos al extranjero recluido (algo a los que sí tienen Derecho los reclusos –bis a bis).


8º.- SISTEMAS DE VIDEO-VIGILANCIA.

A pesar de la denuncia en este sentido por parte de ONGs y del Defensor del Pueblo, el RD 162/2014 reconoce los sistemas de video-vigilancia y circuitos cerrados de video como una opción (Artículo 54.2: “La vigilancia del interior podrá incluir la visualización y control por circuito cerrado de televisión de todas las dependencias…”), y no como una obligación.

Esta ha sido, y viene siendo, una de las mayores demandas a nivel de transparencia dentro de los CIEs. Concretamente, la Oficina del Defensor del Pueblo, en su documento “Criterios Generales de la Institución con relación a los Centros de Internamiento (CIES)”, denuncia expresamente esta ausencia de mecanismos efectivos de control de la actuación policial dentro de los CIEs, por lo que respecta a la carencia y limitaciones del sistema de video-vigilancia.


9º.- ¿LUCES EN LOS CIES CON EL NUEVO REGLAMENTO?

A pesar de las voces que se han alzado proclamando posibles luces en esta nueva norma por lo que respecta al reconocimiento de Derechos, según mi opinión el RD 162/2014 no hace sino reproducir los Derechos contenidos en la propia Ley de Extranjería, los cuales, a día de hoy, se siguen vulnerando de manera flagrante.

El hecho de que este nuevo Reglamento transcriba y reitere Derechos, no garantiza su cumplimiento por parte del Estado. Es más: ¿si no se respetaban estos Derechos reconocidos expresamente en una Ley Orgánica, como es la Ley de Extranjería, que hace pensar que el hecho de duplicarse en un Reglamento les otorga mayores garantías de exito?

Ya tuve ocasión de pronunciarme sobre el respeto de estos Derechos en mi artículo ‘CIEs en España: Al margen de los Derechos Humanos’, al cual me remito.

No obstante, lo que si me sorprende de manera especial es el hecho de que el RD 162/2014 se planteé la “superación” de los actuales CIEs en lo que respecta a Derechos, instalaciones, personal adecuados, recursos materiales, esto es, lo que viene siendo un lavado de cara de estos Centros de reclusión para extranjeros, pero en cambio, todo ello tenga que llevarse a cabo, como establece la Disposición Adicional 2ª, bajo el título de “No incremento de gasto público”, sin que esta magna labor conlleve un “incremento del gasto público ni […] incremento de dotaciones, de retribuciones, o de otros gastos de personal al servicio del sector público”.


Si se descarta el milagro de los panes y los peces, esta nueva regeneración de los CIEs, lo que por algunos ha sido denominado como “luces”, es todo un misterio…

ALEJANDRO PEÑA PÉREZ
INFANTE & PEÑA ABOGADOS

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