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jueves, 16 de enero de 2014


Ya estoy en España: ¿Puedo regularizarme?
La primera pregunta que se hace todo inmigrante que consigue entrar en España con intención de quedarse en el país es siempre la misma: ¿Cómo puedo regularizarme?

Da igual que la entrada se realice en una patera, saltando las vallas en Ceuta o Melilla, o a través de un vuelo internacional por el Aeropuerto de Barajas (al contrario de lo que piensa la gente, lo más común), esta es la primera y más inmediata intención de todo inmigrante  que se encuentra en España.



Por desgracia, y partiendo de la regulación contenida en el Derecho de Extranjería, la respuesta suele ser, por regla general, la misma: en principio, es prácticamente imposible.


En efecto, el sistema jurídico-legal contenido por la actual Ley de Extranjería y su Reglamente de ejecución parten de la idea de que los flujos migratorios deben ser legales desde su origen. En base a ello, el actual entramado normativo, no permite, a priori, y por regla general que un inmigrante que entra en España como turista y que decide quedarse pueda regularizar su situación en España. Y evidentemente, mucho menos un inmigrante en situación irregular.


El actual Derecho de Extranjería sienta sus bases en el hecho de que quien quiera trabajar o residir en España dispone de los mecanismos (al menos en teoría) para poder hacerlo desde un principio: Visados de Residencia y Trabajo (por cuenta ajena o cuenta propia), Reagrupación Familiar, Estancia por Estudios, Residencia No Lucrativa, etc… son algunos de los procedimientos previstos por el Derecho de Extranjería para cumplir dicho objetivo.


Sin embargo, la realidad sigue demostrando que estas nobles intenciones previstas legalmente, no coinciden con la realidad social y migratoria actuales. Los procesos migratorios se invierten, y el inmigrante ni entiende ni comprende este tipo de procesos legales que conducen a la residencia legal. Es más, muchos están previstos teóricamente porque deben estarlo, pero la realidad muestra y demuestra que son poco efectivos para combatir el escenario de los flujos migratorios.


Para la gran mayoría de estos supuestos, esto es, inmigrante en estancia legal o en situación irregular en España, la Ley de Extranjería les recibe y les contesta con una formula genérica y excluyente: la Inadmisión a Trámite prevista por la Disposición Adicional Cuarta.


Según dicho precepto, procederá la inadmisión a trámite “Cuando se refieran a extranjeros que se encontrasen en España en situación irregular, salvo que pueda encontrarse en uno de los supuestos del artículo 31, apartado 3”.


Dicho precepto contiene a la misma vez la regla general y la excepción. La regla general, no entrar a estudiar la solicitud de residencia del inmigrante en situación irregular en España, o lo que es lo mismo, resolver la no concesión de dicha residencia legal.


Por lo que respecta a los extranjeros en situación de estancia legal, si bien la Disposición Adicional no se refiera a este supuesto, no obstante, el propio Reglamente de Extranjería se encarga también de dejar claro que “Únicamente en los supuestos previstos en el artículo 39 de la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, el visado de estancia autorizará al titular para buscar empleo y solicitar la autorización de residencia y trabajo en España”.


Esta es, pues, la regla general.


Por otro lado, la excepción a dicha regla que prohíbe la regularización inmediata son los supuestos contenidos en los Artículos 31, 31 bis, 59 o 59 bis: Arraigo, Circunstancias Excepcionales y Razones Humanitarias, Víctimas de violencia de género, Colaboración contra Redes Organizadas y Víctimas de la Trata de Seres Humanos.


Aunque citados así parecen bastantes supuestos, como sus propios nombres indican, estamos hablando de supuestos muy concretos y excepcionales, con requisitos especiales, que no todos los inmigrantes cumplen ni cumplirán. Quizás el supuestos más común de todos sea el procedimiento de Arraigo Social, pero para poder acogerse al mismo, antes deberán pasar tres años de permanencia en España. Es una posible vía de regularización, por tanto, a largo plazo.


Otras vías alternativas de regularización pueden ser también los vínculos con españoles o ciudadanos de la UE, los cuales permiten el acceso al Régimen Comunitario o  al Arraigo Familiar.


En conclusión, si bien existe alguna que otra alternativa para regularizar la situación administrativa del inmigrante en España, hay que partir del hecho de que el actual Derecho de Extranjería español otorga escasa vías para ello, condenando a la irregularidad administrativa inmediata, y prolongando dicho irregularidad a largo plazo.


ALEJANDRO PEÑA PÉREZ
INFANTE & PEÑA ABOGADOS
extranjeria@ip-abogados.com
www.ip-abogados.com

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