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domingo, 1 de diciembre de 2013
Concertinas, Derechos Humanos y sentido común.

El miércoles, después de tantas negativas seguidas, unas tras otras, como un parapeto de escusas inertes, el Ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, sorprendía a todos al plantear la posibilidad (remota) de retirar las odiosas concertinas de las vallas de Ceuta y Melilla “Si demuestran que hay otros medios disuasorios más eficaces que la concertina,rectificaremos”.

No se puede negar que la noticia ha de ser tomada como un paso positivo en relación con el respeto a los Derechos Humanos (de momento, en grado de tentativa) de los inmigrantes. Sin embargo, esta buena nueva no logra librarse de cierto tufillo que le es propio a toda declaración de intenciones procedente del Ministerio del interior en relación con políticas migratorias. Como dice el refrán, y nunca mejor dicho, será que la cabra siempre tira al monte…

Partiendo de esta declaración de intenciones, es necesario matizar que el planteamiento no es del todo acertado. Según mi opinión, se vuelve a caer en el error, nuevamente, de plantear como opción primera y primordial el uso de concertinas, mientras que la alternativa (si llega a demostrarse que existe), es su retirada.

Pues bien, partiendo de ese planteamiento erróneo, entiendo que existen razones de sobra para que triunfe esa oprimida alternativa que es retirar las concertinas, por los siguientes motivos:

1º.- Por respeto a los Derechos Humanos.

Según reconoce expresamente la Declaración Universal de Derechos Humanos, de la que evidentemente España es parte, todo ser humano (inmigrantes incluidos, para el que todavía lo dude) tiene reconocido el Derecho a la Vida y a la Integridad física (Artículo 3), a la Dignidad humana (Artículo 1) y Derecho a no padecer tratos crueles, inhumanos o degradantes (Artículo 5).

En idéntico sentido, Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos reconoce en su Artículo 6 el Derecho a la Vida como inherente a la persona humana y en el Artículo 7 el Derecho a no ser sometido a tatos crueles, inhumanos o degradantes.

Motivo suficiente para la retirada de las concertinas.


2º.- Por acatamiento del Derecho de la Unión Europea.

Al margen del resto de la normativa comunitaria que hace referencia a la obligación de los Estados miembros de salvaguardar la dignidad de toda persona, es necesario recordar que según la Carta Europea de Derechos Fundamentales, también se reconoce expresamente en su capítulo I, el respecto de los Derechos a la Dignidad Humana, Derecho a la Vida, Derecho a la Integridad de la persona, y la Prohibición de tratos inhumanos o degradantes, en sus Artículos 1 a 4, en ese orden.

Por otro lado, y derivado del Consejo de Europa, el Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales, reconoce nuevamente la Obligación de respetar los Derechos Humanos (Artículo 1), Derecho a la vida (Artículo 2) y la Prohibición de someter a toda persona a tratos inhumanos o degradantes (Artículo 3).  

Motivo suficiente para la retirada de las concertinas.
  

3º.- Por obediencia  a la Constitución española y la propia Ley de Extranjería.

En efecto, la Constitución española, en contra de lo que considera el Gobierno de la Nación, dispone en su Artículo 10.1 que “La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, […] son fundamento del orden político y de la paz social”, y añade en su apartado segundo que “Las normas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades que la Constitución reconoce se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificados por España”.  

Más concretamente, dicho leitmotiv viene reconocido expresamente por la Ley de Extranjería en su Artículo 3.1 que dispone que “Los extranjeros gozarán en España de los derechos y libertades reconocidos en el Título I de la Constitución en los términos establecidos en los Tratados internacionales, en esta Ley y en las que regulen el ejercicio de cada uno de ellos”.

El Artículo 3.2 reitera nuevamente que “Las normas relativas a los derechos fundamentales de los extranjeros serán interpretadas de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y con los tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias vigentes en España”.

Nuevamente, motivo suficiente para la retirada de las concertinas.


4º.- Por sumisión a la jurisprudencia emanada del Tribunal Constitucional en la materia.

El Tribunal Constitucional viene delimitando claramente cómo ha de entenderse el respeto y reconocimiento a estos Derechos Humanos de ámbito universal en jurisprudencia consolidada. Muestra de ello, entre otras muchas Sentencias, es la STC 236/2007, de 7 de noviembre de 2007, según la cual se expone palmariamente que “nuestra jurisprudencia ha reiterado que existen derechos del Título I que “corresponden a los extranjeros por propio mandato constitucional, y no resulta posible un tratamiento desigual respecto de los españoles” (STC 107/1984, FJ 3) […]. Estos derechos son los que “pertenecen a la persona en cuanto tal y no como ciudadanos, o dicho de otro modo, se trata de derechos que son imprescindibles para la garantía de la dignidad humana que conforme al art. 10.1 de nuestra Constitución es el fundamento del orden político español” (SSTC 107/1984, FJ 3; 99/1985, FJ 2; y 130/1995, de 11 de septiembre, FJ 2). También nos hemos referido a ellos como derechos “inherentes a la dignidad de la persona humana” (STC 91/2000, de 30 de marzo, FJ 7). En esta situación se encontrarían el derecho a la vida, a la integridad física y moral, […]. Todos ellos han sido reconocidos expresamente por este Tribunal como pertenecientes a las personas en cuanto tal,…”.

Motivo suficiente, qué duda cabe, para la retirada de las concertinas.


5º.- Por respeto al criterio jurídico, moral y ético de todos aquellos equivocados (ONGs, abogados, defensores de Derechos Humanos, entidades religiosas, instituciones humanitarias, sindicato de policía, Asociación Unificada de Guardias Civiles, Unión Progresista de Fiscales, personajes de la política, Defensora del Pueblo, sociedad civil, etc…) que considera, en contra de la opinión del Gobierno, que las concertinas son una medida desmedida, inhumana, alegal y antijurídica, ilegítima, inmoral y asesina.


6º.- Por respetar al pueblo que le dice a su Gobierno que no va por el camino correcto.

Aunque sea evidente, es necesario recordar que al  menos en teoría, el Gobierno se debe a la nación como bien establece el Artículo 1.2 de la Constitución española cuando dice que “La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”.

Esta legitimación del Gobierno derivada de todos aquellos que equivocados, debe ser también, motivo suficiente para la retirada de las concertinas.
  

7º.- Por dar la imagen de que España es un Estado Democrático y de Derecho, al menos también en teoría, que respecta los Tratados y Convenios Internacionales de los que es parte en materia de Derechos Humanos, y no una república bananera al margen de los principios más básicos emanados de dicho Ordenamiento jurídico internacional.


8º.- Y por último, y creo que más importante que cualquier norma jurídica nacional o internacional, interpretación jurisprudencial, criterio moral, ético o jurídico, u opinión pública,… el SENTIDO COMÚN y una evidencia innegable: las consecuencias que provocan las concertinas.

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Sus efectos y resultados, tan innecesarios como inhumanos, no necesitan comentarios. Hablan por sí solos. Y hasta que no se invierta la idea, el hecho de contemplar el uso de concertinas, no ya como primera opción, sino como una opción en sí misma, no se logrará avanzar en camino correcto y adecuado en el respecto de los Derechos Humanos en general, y de las personas inmigrantes en particular.  


ALEJANDRO PEÑA PÉREZ
INFANTE & PEÑA ABOGADOS


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