Descargar tutorial GRATIS

viernes, 22 de noviembre de 2013
¡Que vivan las concertinas de las vallas de Ceuta y Melilla!
Las cuchillas en las vallas de Melilla y Ceuta ya son una realidad. La controvertida concertina ha triunfado, y con ella, una atroz aberración jurídica que vulnera los principios más elementales de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Para aquellos que aún no estén enterados, la concertina se compone de retorcidos alambres de acero coronados de afiladas cuchillas que cortan todo aquello que se les cruce en el camino –en este caso, miembros y carne humana- como si de un cuchillo en mantequilla se tratase.
Así es. Esta, y no otra, es la función principal para la que se crea y existe la concertina en las vallas de Ceuta y Melilla: abrir en canal a todo aquel que se atreva a perturbar la paz social de España. Qué importa que se ponga en tela de juicio el respeto de Derechos Humanos como son el Derecho a la Vida, el Derecho a la salvaguarda de la Integridad física o el Derecho a la Dignidad Humana; no nos equivoquemos, lo importante es evitar que nos invadan las hordas de inmigrantes procedentes de todos los lugares del continente africano.
Eso es realmente lo que importa. Para ello, tenemos un gobierno ilustrado y juicioso que sabe medir su poder coercitivo y represor en defensa de la madre patria. No basta con las tres infinitas vallas sucesivas, las cámaras de video vigilancia, los sensores térmicos, los controles de la guardia civil y de la gendarmería marroquí. No, es necesario que los rastros de seres humanos desesperados, no por un futuro mejor, sino simplemente por un futuro, hondeen como una bandera entre las cuchillas de la concertina. Girones de piel, ríos de sangre, incluso cuerpos inertes colgando de nuestras vallas fronterizas. Solamente así es como se le dice al país, a la sociedad, a los invasores, al resto del mundo: ¡aquí no entran los indeseados: de estas vallas selectivas, no pasan!
Porque así es como se nos está vendiendo la moto. La concertina es necesaria. La concertina es la solución. La concertina disuade la inmigración irregular. La concertina es la panacea que todo lo cura. ¡Dios santo, cómo hemos podido concebir las políticas migratorias todos estos años sin la dichosa concertina!
Para que se van a fomentar la cooperación al desarrollo, la colaboración con los países de origen de la inmigración o el Derecho a la vida digna en el propio país, mientras exista la concertina. Estos alambres con cuchillas son mucho más efectivas que toda esta sarta de medidas que solo caen en saco roto, donde va a parar… Y si falla la concertina, no hay problema, todavía quedan el resto de medidas represivas para frenar a los asaltantes foráneos: las fuerzas de la autoridad de los estados “amigos”, que actúan como perros de presa, las devoluciones en caliente realizadas por la guardia civil al margen de la legalidad vigente, o los insaciables CIEs en territorio nacional, como último arma para aquellos pobres ilusos que consiguen superar todas las trabas anteriores.
Pero ahora, con la concertina, seguro que se lo piensan dos veces antes de asaltar las fronteras patrias. Menos mal que, en contra de todos aquellos que se equivocan (ONGs, abogados, defensores de Derechos Humanos, entidades religiosas, instituciones humanitarias, sindicato de policía, Asociación Unificada de Guardias Civiles, personajes de la política, Defensora del Pueblo, sociedad civil, etc…), hay que agradecer la capacidad visionaria del actual Gobierno de la Nación en sus miras de futuro en la lucha contra la inmigración irregular y las políticas migratorias con cabeza.
Así que, en un alarido entusiasta que alabe la sabia e ilustrada decisión del Gobierno de España, solo cabe una única conclusión al unísono:
¡Que vivan las concertinas de las vallas de Ceuta y Melilla!



ALEJANDRO PEÑA PÉREZ

INFANTE & PEÑA ABOGADOS


0 comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Visitas

Con la tecnología de Blogger.

Buscar en este blog