Descargar tutorial GRATIS

jueves, 9 de mayo de 2013













(Continuación del artículo de la semana pasada ‘Expediente de Expulsión por estancia irregular: conceptos básicos (I)’).

En el artículo anterior del blog se expusieron los aspectos más destacados que se deben conocer sobre un expediente de expulsión. En relación con ello, toca ahora dar algunos consejos legales de gran valía para saber afrontar esta sanción de la manera más adecuada, siempre desde el punto de vista de los intereses del inmigrante.

1º.- ANTE UN EXPEDIENTE DE EXPULSIÓN INEVITABLE, SIEMPRE ES PREFERIBLE EL PROCEDIMIENTO ORDINARIO.
Aunque rara vez se consigue que todo quede en nada, lo normal es que identificado un inmigrante en situación irregular automáticamente se le incoe un expediente de expulsión por dicho motivo. Ante esta situación inevitable, lo más oportuno es saber plantear correctamente la situación con el fin de que la expulsión a tramitar siga los cauces del Procedimiento Ordinario de expulsión, nunca del Preferente.

Como se explicó en el anterior artículo, las garantías que ofrece el Procedimiento Ordinario son claramente mayores que las reconocidas por el Preferente. Por ello, es de vital importancia la correcta identificación ante las autoridades policiales, así como comunicar el domicilio de residencia habitual, a fin de que se descarte desde el primer momento la existencia de dos de las posibles causas por las que puede utilizarse el Procedimiento Preferente: 1) riesgo de incomparecencia; y 2) evitar o dificultar la expulsión.

Habrá quien pueda pensar que con ello se está facilitando a la policía datos que pueden agilizar la ejecución de la sanción de expulsión una vez decretada. En mi opinión, sean cuales sean los datos facilitados, el expediente de expulsión se incoará, se tramitará, y finalmente, se decretará por la Oficina de Extranjería competente. La diferencia fundamental en que esta sanción sea tramitada mediante el Procedimiento Ordinario son las garantías que el mismo reconoce: 15 días de plazo para presentar alegaciones; hasta 30 días de plazo para práctica de prueba; plazo por otros 15 días para presentar alegaciones contra la propuesta de Resolución; reconocimiento de un periodo de salida voluntaria de hasta 15 días (prorrogable) una vez decretada la expulsión; e imposibilidad de acordar el internamiento en un CIE como medida cautelar o durante el periodo de salida voluntaria.

Todas estas prerrogativas y armas de defensa no estarán reconocidas si por una incorrecta identificación la policía opta por utilizar el Procedimiento Preferente.

2º.- CONTAR SIEMPRE CON UN ABOGADO ESPECIALISTA EN DERECHO DE EXTRANJERÍA.

Aunque parece una evidencia, por desgracia esta carencia suele ser una de las patas del banco que más cojea.

La Ley de Extranjería establece que ante un expediente de expulsión todo inmigrante tiene Derecho a la asistencia de un abogado, que será de oficio si no dispone de medios económicos. Ante esta situación, entiendo que el abogado que asiste a un inmigrante en un expediente de expulsión debe reunir los siguientes requisitos:

a)    Ser especialista en Derecho de Extranjería. Eso de que todos los abogados saben de todo es un mito sin fundamento que hace un daño tremendo a la profesión, pero más concretamente y de forma especial, al inmigrante que recibe un asesoramiento por un profesional que no está capacitado para ello. Como se deduce fácilmente, una asistencia letrada deficiente puede acarrear consecuencias a veces irremediables (Con estas palabras no pretendo decir que los abogados de oficio carezcan de la formación y especialización adecuadas; ni que un abogado de libre designación sea un experto en la materia. Nunca se puede generalizar).

b)    Además de especialista, el abogado debe tener experiencia suficiente en el asesoramiento en expediente de expulsión. Hay que tener en cuenta que la expulsión es una sanción, y como Derecho sancionador, siempre es aconsejable contar con un profesional que conozca el terreno en el que se mueve, que sepa manejar los tempos del procedimiento, y sepa también adelantarse a los acontecimientos para intentar dar una  respuesta anticipada.

c)    Si además ya te conoce, mucho mejor. Aunque este requisito no es imprescindible, siempre es de gran ayuda que el abogado que te asista en un expediente de expulsión ya conozca de antemano tu situación, lo cual puede resultar de vital importancia, por ejemplo, cuando el plazo de alegaciones sea de tan solo 48 horas, cuando se planteé el internamiento en un CIE, o cuando existan circunstancias de especial arraigo que deban de ser tenidas en cuenta desde un inicio.

3º.- CONFIANZA PLENA EN TU ABOGADO: PUEDE SER TU ÚNICA SALVACIÓN.

Es imprescindible que tu abogado conozca con lo mejor posible en que situación te encuentras. Cualquier información que puedas considerar irrelevante puede ser de gran valía para tu abogado. En esos momentos todo puede servir de ayuda.

Por ello, es ineludible que en la primera toma de contacto o en una entrevista posterior con tu abogado, facilites todos los detalles posibles de tu situación en España: tiempo de permanencia, familiares en España, distintas situaciones de arraigo, buena conducta y ausencia de antecedentes penales, etc… Con todos estos datos, el abogado debe de estar en condiciones de poder combatir de la mejor manera posible la sanción de expulsión.

Es importante también estar a disposición de tu abogado para lo que pueda ir necesitando desde ese momento. La comunicación abogado-cliente es fundamental durante toda la tramitación de un expediente de expulsión.

Sin embargo, no hay que olvidar que a la inversa también se debe responder, esto es, el abogado tiene que asumir de la mejor manera posible tu defensa jurídica. Para ello debe de interesarse en tu situación personal y recabar toda la información y documentación necesaria. Debe de tenerte informado con cualquier novedad importante. Y evidentemente, debe de estar disponible y a tu disposición, respondiendo con su trabajo durante toda la tramitación del expediente de expulsión.

Desgraciadamente, esto a veces no sucede, por lo que mi consejo es que si detectas que tu abogado no ofrece garantías de controlar la materia o que no está actuando de forma adecuada en beneficio de tus intereses, confía tu situación a otro abogado antes de que sea demasiado tarde.

4º.- SIEMPRE SE DEBEN DE PRESENTAR ALEGACIONES.

Por muy mala que sea tu situación en España, tu abogado siempre debe presentar escrito de alegaciones contra tu expediente de expulsión. Más o menos completa. Con mayor o menor documentación a tu favor. Pero siempre se debe alegar en contra del expediente de expulsión.

Para preparar adecuadamente el escrito de alegaciones, se debe tener en cuenta los siguientes puntos:

a)    Facilita a tu abogado todos los documentos acreditativos de tu arraigo en España. Tiene que ser tu abogado el que te indique que tipo de documentación debes facilitarle, pero generalmente, yo aconsejo siempre acreditar los siguientes indicadores de arraigo: tiempo de permanencia en España; domicilio fijo y estable; vínculos familiares con residentes en España; convivencia estable con estos familiares; buena conducta y carencia de antecedentes penales; disponibilidad de compromiso de contratación; posibilidad de regularizar tu situación en España; posibles situaciones de vulnerabilidad o enfermedad grave.

b)    Alegar desde el primer momento supuestos de especial arraigo. El supuesto por excelencia es el ser padre o madre de un menor de nacionalidad española, ya que según jurisprudencia consolidada del Tribunal Supremo no se puede decretar la expulsión en estos casos.

c)    Facilitar comunicación y contacto con amigos y familiares. Sobre todo si se decreta el internamiento en un CIE, ya que puede ser de gran ayuda en la recopilación de la documentación necesaria para preparación de alegaciones, o aportar información adicional de importancia.

d)    Si es posible, y los plazos lo permiten, es vital intentar regularizar tu situación en España. Si ese trámite de regularización se puede aportar junto con el escrito de alegaciones, mejor que mejor.

Entiendo que no es fácil a estas alturas, pero os sorprendería la cantidad de veces que un expediente de expulsión se inicia a las puertas de presentar una solicitud de Arraigo Social, por ejemplo. Hay que saber aprovechar la oportunidad, y para ello el abogado debe tener un papel importante a la hora de identificar una posible vía de regularización y acceso a la residencia legal.

5º.- CONTROLAR DESDE EL INICIO LA TRAMITACIÓN DEL EXPEDIENTE DE EXPULSIÓN.

Como indiqué más arriba, siempre es recomendable estar en continua comunicación con tu abogado, y tu abogado contigo. Es la única forma de poder prever acontecimientos. No hay que olvidar que la gran mayoría de expedientes de expulsión incoados acaban, no con la sanción tipo de multa, sino precisamente en expulsión.

El contacto permanente posibilita estar informado de cualquier novedad en relación a la Resolución de la expulsión, pero sobre todo, para ir previendo recurrir esta Resolución en vía judicial.

6º.- RECURRIR TODO EXPEDIENTE DE EXPULSIÓN EN VÍA JUDICIAL.

Partiendo de la premisa de que la gran mayoría de los expedientes de expulsión incoados por la policía son confirmados por la Oficina de Extranjería, no suele quedar otra opción que recurrir esa decisión ante juez con el fin de poder anular esta sanción, en muchos casos desproporcionada y desajustada a Derecho.

Además, los motivos de acudir a los tribunales de justicia son varios:

a)    Intentar que se anule el expediente de expulsión por no ser conforme a Derecho, o en todo caso, que se cambie por la sanción de multa. En ocasiones, si ha habido alguna deficiencia en la tramitación del expediente de expulsión se puede solicitar que se declare la nulidad de todo el procedimiento, quedando excluida cualquier tipo de sanción.
Si ello no es posible, siempre hay que intentar que se revoque la sanción de expulsión y se cambie por la sanción de multa económica en su cuantía menor (501 Euros).

b)    Intentar que se suspenda la ejecución de la expulsión como medida cautelar. Como expuse en el anterior artículo, la ejecución de la expulsión será inmediata si se decretó mediante el Procedimiento Preferente, o una vez finalizado el periodo de salida voluntaria (Procedimiento Ordinario).

Cuando se recurre esta expulsión ante un juez, se debe solicitar que se decrete la suspensión de la misma hasta que no se celebre la vista y se decida mediante sentencia si se mantiene o no la sanción de expulsión.

La ventaja indiscutible es la garantía absoluta de que no podrán expulsarte hasta que no recaiga una resolución firme al respecto. Teniendo en cuenta que esto puede tardar años, es de vital importancia conseguir esta suspensión.

c)    Intentar ganar tiempo para poder regularizarte. Si no fue posible poder regularizar tu situación en España en el momento en el que fue decretada la expulsión, mantenerla recurrida en vía judicial y suspendida su ejecución, puede otorgarte tiempo de maniobra para reunir los requisitos necesarios para acceder a la residencia legal (por ejemplo, el transcurso de los 3 años de permanencia en España para poder acogerte al procedimiento de Arraigo Social).

El Derecho de Extranjería reconoce actualmente diferentes vías de regularización. En el momento que tengas la posibilidad de acceder a una de ellas hay que aprovecharla.

7º.- EN CASO DE INTERNAMIENTO EN UN CIE.

Cuando se proponga tu internamiento en un CIE, la labor del tu abogado puede resultar crucial para intentar evitar que la misma llegue a efectuarse.

Ya sea como media cautelar solicita con la incoación del expediente de expulsión, ya sea una vez decreta la misma y con el fin de asegurar su ejecución, siempre es recomendable seguir los consejos 2º y 3º, esto es, contar con una abogado especialista en Derecho de Extranjería que te asista, y confiar plenamente en él.

En este caso, la labor de tu abogado consiste en desvirtuar los posibles motivos de internamiento. Para ello es imprescindible acreditar la situación de arraigo según los criterios expuestos más arriba (tiempo de permanencia en España; domicilio fijo y estable; vínculos familiares y convivencia estable con estos familiares; buena conducta y carencia de antecedentes penales; disponibilidad de compromiso de contratación; posibilidad de regularizar tu situación en España; posibles situaciones de vulnerabilidad o enfermedad grave). En todo caso, hay que evitar cualquier duda que pueda empujar al juez a considerar que existe riesgo de incomparecencia por carecer de domicilio estable, actuaciones que puedan dificultar la expulsión, la existencia de sanciones administrativas previas o de procesos penales o administrativos sancionadores pendientes.

No obstante, como en ocasiones no es posible demostrar estos criterios en el momento en el que se resuelve el internamiento en el CIE, es labor de abogado, en la medida de lo posible, intentar argumentar esta situación a posteriori, recurriendo la resolución judicial de internamiento con el fin de lograr el cese de tu reclusión en el CIE.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Visitas

Con la tecnología de Blogger.

Buscar en este blog